Si tienes un niño o adulto en tu familia dentro del espectro autista, probablemente estés familiarizado con los desafíos de la alimentación selectiva. A veces, basta con una textura, un color o incluso la forma de un alimento para provocar un rechazo firme. Entonces, ¿qué podemos hacer como padres o cuidadores?

¿Qué es la alimentación selectiva?

La alimentación selectiva significa que una persona solo acepta un rango muy limitado de alimentos, a menudo en función de marcas específicas, texturas o apariencias. Es muy común en el espectro autista y no se trata simplemente de "ser quisquilloso", sino de una respuesta a sensibilidades sensoriales o una necesidad fuerte de rutina.

Algunos ejemplos típicos incluyen:

  • Comer solo alimentos crujientes y evitar todo lo que sea blando o pastoso.
  • Preferir únicamente alimentos de color blanco (por ejemplo, arroz, pasta simple, pollo).
  • Comer el mismo alimento durante varios días y luego rechazarlo de repente.

¿Qué puede ayudar?

Según nuestra experiencia, las palabras clave más importantes son: paciencia, juego y pequeños pasos.

  • No presionar demasiado: La presión suele aumentar la resistencia. El estímulo suave funciona mejor con el tiempo.
  • Hacer que la comida sea divertida: Usa moldes, recipientes coloridos o platos llamativos para crear una experiencia agradable.
  • Pequeñas degustaciones: Incluso tocar, oler o lamer un alimento nuevo ya es un avance. No esperes éxito inmediato.
  • Involúcralos en la preparación: Ayudar en las compras o en la cocina puede reducir la ansiedad y aumentar el interés por probar cosas nuevas.

¿Te preocupa la nutrición?

Es totalmente comprensible – una dieta limitada puede generar preocupación por la ingesta adecuada de vitaminas o minerales. En estos casos, lo mejor es consultar con un pediatra o dietista que pueda ofrecer una guía personalizada.

Una alimentación equilibrada es un camino a largo plazo, especialmente en el contexto del autismo. Lo más importante es recordar que no estás solo. Muchas familias enfrentan retos similares, y cada pequeño avance cuenta.

En resumen

La alimentación selectiva puede ser parte de la vida dentro del espectro autista – pero con apoyo es posible avanzar. Con comprensión, flexibilidad y un poco de creatividad, nuevas experiencias alimentarias pueden ser aceptadas poco a poco. Y si hoy se logró probar un nuevo bocado – eso ya es un progreso.

Nota: La información compartida anteriormente se basa en la experiencia y no sustituye el asesoramiento médico. Si te preocupa la nutrición de tu hijo, consulta con un profesional de la salud cualificado.

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